Expoacción busca familias para la acogida de niños

La organización solidaria Expoacción comienza a preparar su campaña del verano y necesita familias gijonesas que estén dispuestas a acoger entre el 15 de julio y el 28 de agosto a niños procedentes de Kiev, en Ucrania. Los pequeños vendrán acompañados por una monitora que hará de intérprete, y sus edades están comprendidas entre los 7 y los 14 años. El objetivo es que consuman alimentos sanos para mitigar en lo posible los efectos que aún perduran de la catástrofe nuclear de Chernóbil. Durante su estancia se realizarán actividades al aire libre, baños en la playa y excursiones con otros niños para que conozcan Gijón y Asturias.

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PRÓXIMAS ACTIVIDADES:

1. FESTIVAL INTERCULTURAL SOLIDARIO,
Salón de actos del Centro Municipal de Mayores del C.C. San Agustín,
Planta primera. Plaza Romualdo Alvargonzález, 33202 Gijón
Jueves 16 de febrero, a las 18:00 horas

2. BÚSQUEDA DE FAMILIAS GIJONESAS PARA ACOGER A NIÑOS DE KIEV DURANTE EL VERANO DEL 2012


Expoacción busca familias gijonesas para acoger a niños de Kiev en verano

La organización solidaria gijonesa Expoacción está preparando una acogida de niños de Kiev (Ucrania) durante el verano. Es por ello que buscan contactar con familias de Gijón que se sumen al proyecto, que comienza este año en el municipio, y que ya tuvo réplicas en ediciones anteriores en Gozón. El acogimiento temporal tendrá lugar entre el 15 de julio y finales de agosto. Los niños proceden del colegio que las hermanas Dominicas tienen en Kiev y se incluyen en el programa de jóvenes entre los 7 y 14 años. Dado que se está preparando la campaña, las personas interesadas en colaborar con Expoacción pueden llamar a los teléfonos 673811333 y 649958397 antes del día 28.


No ver para vivir

Alma máter de Expoacción, tuvo que quedarse casi ciego para convertir su rabia en solidaridad

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Una, dos, tres veces. Aquella temporada fue hasta tres veces al concesionario de la Ford en Gijón. Empeñado en que no veía al volante por las noches porque los faros de su coche fallaban. Él: «Tenéis que poneme unos nuevos, porque yo no veo, chico». Y así hasta que, al tercer cambio de luces, el jefe de recambios le espetó: «Jesús, mira a ver si vas al oculista, porque esto no van a ser los focos». Y en aquel concesionario de la Ford empezó a indignarse con el mundo, muchísimo antes de que la indignación se pusiera de moda, Jesús Santos Villagrá. A preguntarse con la rabia de los treinta años: «¿Por qué a mí?».
Lo que tenía era una degeneración macular de muy difícil diagnóstico que a aquel chaval con la mili hecha y un trabajo estable en el Banco Herrero, locutor de radio, productor especializado en sacarles los cuartos a las empresas en concepto de marketing, promotor de los conciertos de cantantes míticos allá por los setenta, jefe de publicidad del Sporting, corresponsal de Don Balón, matrimonio no menos estable y una hija, le hundió en «una depresión de caballo». Lo fundió a negro. Se quedó solo.
Primero comenzó a apagársele el ojo izquierdo. Luego, el derecho. Y empezaron las vueltas de un especialista a otro. Un rosario de pruebas y centros oftalmológicos en el que llegaron a extirparle las amígdalas y las muelas del juicio los mejores facultativos del país en lo suyo. Tres o cuatro años en el que estaba tan medicado que «iba como un zombie».
Y así fue como llegó a Rusia para encontrar a alguien. Un doctor que, por fin, le habló con claridad para cambiarle el rumbo. Adiós a los picores, alivio a los dolores. Para encontrar personas que le empujarían a la superficie desde aquel fondo tan hondo. «Dejé de rebelarme al ver a otros que estaban muchísimo peor que yo. Gente que se quería suicidar». La indignación dio paso a un: «¿Pero de qué me quejo yo?».
Lo que vino después fue lo que antes no veía. Ordenar prioridades. Otra vez la ilusión. «El ser y no el tener». Las decenas de amigos que, «antes del problema, se contaban con los dedos de una mano y sobraban». La idea de una red en la que jóvenes y mayores compartiesen el ímpetu de unos y la experiencia de otros. Y lo llamó Expoacción. Y nada le fue ajeno a esa organización solidaria.

«El incansable Jesús»

Empezaron a llamarle «el incansable Jesús» porque conseguía aunar esfuerzos de treinta voluntarios y conectar a «los angelinos» de la Asociación de Familias de Niños con Cáncer con EL COMERCIO, a los Humanitarios con la infancia de Pola de Lena con Adevida, Acen, la Fundación Siloé, la Cocina Económica, Cruz Roja, el Sanatorio Marítimo y la Asociación El Llar de Ujo, a los pequeños saharauis o con problemas neuromusculares con el Circo del Sol. Buscar financiación, inventar festivales de coros infantiles, discos, tributos, intercambios de ropa, repartos de juguetes, geriátricos, multinacionales. Suma y sigue. «Sumar, unir, ser puente. Decir que siempre escampa. Todo es posible y esto crece que asusta. Asturias es muy grande».
Hace unos pocos meses, empezó a perder el resto visual que le asistía. Y a resistirse a un bastón que veía «muy lejos», coqueto como es. Y volvió a sufrir. Mucho. «A la inseguridad total». Y volvió a levantarse, pero no se le olvida que «tenemos mucho». Y que nadie, ni él mismo, «sabe bien lo que tien hasta que no lo tien».

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Expoacción reparte «el triple de juguetes que otros años»

La campaña, en la que colabora EL COMERCIO, termina con la entrega de decenas de juegos a nueve asociaciones solidarias asturianas

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«Estamos encantados, este año hemos repartido el triple de juguetes que otros años», resaltaba ayer Jesús Santos Villagrá, presidente de Expoacción, visiblemente emocionado. «Ha sido un éxito total, hemos conseguido mucho más de lo que podíamos imaginar», explicó durante la segunda entrega de juguetes de estas navidades, pues ya el pasado día 23, en el marco del festival solidario que esta asociación benéfica organiza todos los años se hizo el primer reparto en favor de Galbán, la Asociación de Familias de Niños con Cáncer del Principado de Asturias.
El acto celebrado ayer, que sirvió para repartir los juguetes sobrantes de la campaña de Navidad, una iniciativa en la que ha colaborado EL COMERCIO, reunió a representantes de nueve asociaciones solidarias, de ayuda a niños con dificultades de salud o en riesgo de exclusión social. Además de Galbán, recibieron juguetes de Expoacción: Humanitarios con la infancia de Pola de Lena, Adevida, Acen, Fundación Siloé, la Cocina Económica, Cruz Roja, el Sanatorio Marítimo y la Asociación El Llar de Ujo.
Se entregó todo tipo de juegos, muñecos y peluches que harán las delicias de los más pequeños en una fecha tan señalada. «En Navidad la gente se involucra más en todo lo que repercute en los niños. Cualquier iniciativa que haga más felices a las personas es buena», resaltó Pilar Torollo, de Galbán. Santos Villagrá agradeció tanto la colaboración de este periódico para difundir la campaña como la elevada participación de particulares, empresas y los artistas que actuaron en el festival solidario.

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Solidaridad «desbordada»

La gala, que contó con la participación de varios grupos y artistas y en la que colabora EL COMERCIO, superó todas las expectativas

Expoacción celebró su tercer festival navideño en favor de Galbán

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Personas de varios puntos de la geografía asturiana se movilizaron ayer por una buena causa. Se trataba de colaborar con la tercera edición del Festival Solidario de Expoacción, en su afán por recaudar fondos para Galbán, la Asociación de Familias de Niños con Cáncer del Principado.
Jesús Santos Villagrá, presidente de Expoacción, quiso agradecer su ayuda a todas las empresas involucradas en el festival benéfico, entre las que se encuentra EL COMERCIO, porque «este año los donativos nos desbordaron». Tanto es así que fueron necesarias «furgonetas para transportar todos los juguetes», indicó Santos Villagrás.
Ya el pasado día 23, en otra de las galas, se repartieron muchos juguetes. «Nos quedamos solo con las estanterías», apuntó contento el presidente de Expoacción. Los donativos continuarán recogiéndose en uno de los locales del Centro San Agustín, donde ayer se realizó la última actividad de la asociación del año, hasta el día 4 de enero.
En el festival actuaron el dúo artístico compuesto por Alba y Pablo, la pequeña Claudia Roces, de 8 años, Mercedes Ben Salah y el jovencísimo Raúl Flores, de tan solo 5 años, así como el Corín de la Escuela de Mieres y el Coro Infantil, dirigidos por Reyes Duarte. Además, el público que abarrotó la sala pudo disfrutar de las actuaciones del Encuentro Extraordinario de Coros Infantiles, celebrado este año en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, donde 300 niños interpretaron ‘La voz de un niño’ y ‘Una nueva aventura’.
Por otro lado, Marina Coto se unió al espectáculo con una coreografía flamenca. Sería algo normal de no ser porque esta artista es hija de una ‘niña de la guerra’ que ahora reside en Moscú. Emocionada en la tierra natal de su familia, Marina deleito baila flamenco con mucho duende: «Es la forma con la que mejor me expreso y me siento», indica esta bailaora.
El 4 de enero, se repartirán todos los donativos entre Galbán y otras asociaciones de niños con problemas, que se encargarán de hacerlos llegar a sus destinatarios.

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«Quizás quiera más a Asturias que otros que residen en ella»

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Una de las invitadas especiales que ayer colaboró con Expoacción fue Marina Coto, hija de una niña de la guerra que actualmente reside en Moscú, y que no dudó en poner su granito de arena gracias a la unión que su hijo, Antón Groshkov -que reside en Gijón-, tiene con la entidad presidida por Jesús Santos Villagrá.
Marina ofreció un espectáculo de flamenco, «porque así me siento yo, flamenca; aunque no tenga raíz gitana o andaluza», y no dudó en valorar para EL COMERCIO su origen asturiano. «Mi madre me enseñó a hablar y a bailar. Ella sentía una gran nostalgia por su tierra, por su patria, por su pueblo. Era algo realmente suyo. Me inculcó Asturias muy dentro de mí, tanto que quizás quiera mucho más a Asturias que otros que pueden residir en ella siempre», señaló.
De todas formas, «los orígenes siempre llaman a una», reconoce, mientras no descarta «regresar en un futuro a la tierra de mi madre».

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